Revista Digital Dale un Nuevo Uso. - Número 1 - Bimestral. 15-01-2019

marta sanmamed

ARTivista del suprareciclaje

Entrevista: Su S. Peris


Marta nunca se detiene. Su trayectoria es un camino constante hacia la expresión. Sus creaciones alcanzan un sentido más allá del primer sobresalto, pero siempre deja que encuentres tu propio significado. 

Entrevistamos a una mujer comprometida con el planeta que reivindica mediante el arte que la naturaleza sea respetada como se merece. 

 

Gracias Marta, por abrirnos las puertas de ti.

Giardino Campo de Lavanda. Marta Sanmamed

Quien es creativo, lo suele ser en todas las facetas de su vida. Se trata de proponer una visión distinta, enfocarlo de otra manera o encontrar por fin... una alternativa. Se trata de vislumbrar más opciones y tener valentía para mostrar planteamientos poco comunes. Dar un salto al vacío donde la única red es el convencimiento de que lo planteado en modo y forma es realmente una posibilidad. En definitiva se trata de no tener límites. Tu trayectoria es un claro ejemplo de crecimiento continuo donde la creatividad siempre está presente. ¿Recuerdas la primera vez que te sentiste orgullosa de crear algo desde cero? ¿Qué era? ¿Qué edad tenías? ¿Y por qué te sentiste orgullosa de crearlo?

 

Debía tener unos 10 años y recuerdo que para un trabajo del cole, diseñé una picadora manual  que consistía en un tubo circular con un émbolo que al presionarse hacía descender unas cuchillas.

 

Ese “invento” no lo había visto en ningún lado puesto que en aquella época ni siquiera existía Internet y para colmo no me pusieron buena nota porque lo consideraron como algo inútil.

 

Tuvieron que pasar más de diez años hasta que paseando por una tienda, mi hermana encontró un aparato similar en un departamento de menaje para el hogar. Recuerdo que gritaba por los pasillos “¡Mira Marta, tu invento de la cebolla!“

 

Alguien en algún extremo del mundo había llegado a la misma solución y me encantó.

 

Ese “momento picadora” que algunos llaman “creación visionaria” me ha acompañado en bastantes ocasiones y me hace gracia, aunque también me deja el regusto amargo de no pertenecer a un presente continuo.  


"He sumado un valor o una satisfacción añadida y es saber que estoy retirando una gran cantidad de plástico que de otra manera acabaría en los océanos."

 

"Es en mi silencio creativo donde encuentro a mi gran maestra que sigue siendo la naturaleza."


Nos encanta saber el por qué de los inicios. Ese momento en el que del pensamiento se pasa a la acción en la creación. ¿Cuál fue el detonante para que te adentraras en el arte del supra-reciclaje?

 

En el 2005 ya mostré mis primeras instalaciones que consistieron en fotografía, varias piezas de videoarte y un cuento infantil que reflejaban mi preocupación por el medio ambiente, pero los Giardinos concretamente nacieron en un desfile de carnaval de hace tres años.

 

Los niños salían de sus colegios felices y lucían sus disfraces creados con bolsas grandes de plástico. Recuerdo que yo hacía muchas fotos mientras me preguntaba: ¿qué pasaría si al llegar a sus casas no pudieran liberarse de esas bolsas que les envuelven por muy hermosas que sean? ¿Cuántas especies marinas no logran sobrevivir al quedar atrapadas en una bolsa o al haber ingerido pequeñas piezas de plástico? Y me propuse dar un giro a éste pensamiento tan agorero.

 

Pregunté a padres y profesores sobre lo que hacían con esos disfraces al terminar y casi todos me dijeron que los tiraban a la basura. Así que me rompí la cabeza para  encontrar otro fin mejor.

 

Tuvieron que pasar meses de prueba-error hasta desarrollar el Knotyknot o el nudo a nudo, el proceso que me permite crear jardines verticales escalables a imitación de la propia naturaleza. 

 

 

Cuando la intención de hacer algo se vuelve tangible y empieza a materializarse en algo real, se agolpan multitud de emociones. Estás creando con materiales físicos el hilo conductor de un concepto. Una idea. Estás llevando a otra dimensión la estética. ¿Qué has sentido mientras realizabas tus Giardinos?

 

Era obvio que tenía que aplicar el ingenio y que si quería elevar la pieza final a la categoría de arte era necesario alejarse de la artesanía. El gran reto fue sustituir mi paleta de óleo por la gama de color de los plásticos sin que el proceso de creación se viera afectado.

 

Mis jornadas de taller no han cambiado y la soledad, la introspección y el deshacerme en cada obra es cotidiano pero le he sumado un valor o una satisfacción añadida y es saber que estoy retirando una gran cantidad de plástico que de otra manera acabaría en los océanos.

 

La evidencia de estar atrapados en este Antropoceno generado por la raza humana, no logra superar a la plasticidad colorista de los Giardinos por los que el público se siente tan atraído. Son obras paradójicas y contradictorias, igual que lo somos nosotros.

Desde el nacimiento de una idea, hasta que finalmente la das por terminada... hay un viaje lleno de aprendizaje para el propio artista  ¿De qué manera han hecho crecer los Giardinos a su creadora?

 

Un crítico de arte definió mi obra con raíces Zen porque no pretendo crear una impresión estética, sino llevar al espectador a un estado de conexión con su propio mundo interior. Es una puerta  hacia la meditación, un punto de partida que invite a recorrer un camino íntimo. Por eso es esencial mantener una tranquilidad de espíritu y una plena libertad interna a la hora de la creación.

 

La decisión de trabajar con plástico me facilita estar en contacto con científicos, divulgadores, estudiosos del cambio climático, emprendedores, creativos y muchos perfiles relacionados con la ecología y la sostenibilidad.  Eso me permite documentarme a fondo  para escribir artículos y colaborar en algunos podcast dando mi visión personal sobre arte, sostenibilidad, reciclaje o consumo responsable por lo que permanezco en un estado de constante aprendizaje.

 

Leo mucho y a veces acudo a congresos que me ayudan a reflexionar y a limpiar mi lente cuando se desenfoca, pero es en mi silencio creativo donde encuentro a mi gran maestra que sigue siendo la naturaleza.

 

El planeta llevaba demasiado tiempo pidiendo auxilio y su grito apenas era escuchado por unos pocos. ¿Crees que ahora verdaderamente está aumentando la conciencia sobre una economía circular?

 

Sin duda y estoy convencida de que se impondrá en menos tiempo del que imaginamos pero es un deber de todos estar bien informados.

 

Las empresas tienen que implicarse en desarrollar esta economía circular y los consumidores tenemos que elevar nuestro compromiso por adquirir artículos fiables y sostenibles.

 

La obsolescencia ha sido una mala decisión y no podemos seguir manteniendo la cultura de lo desechable.

 

En realidad solo tenemos que aprender de nuestros abuelos porque muchos de sus actos cotidianos, como usar servilletas y bolsas de tela, cantimploras o mi admirado botijo, consumir productos de proximidad y de temporada, son decisiones eficaces que, con acierto, nosotros vamos reincorporando.


 

 

 

 

"Los Giardinos me han ayudado a permanecer en el minimalismo. Vivir con menos para vivir mejor."


¿Qué les dirías a todos aquellos que quieren cambiar el mundo que estamos destruyendo? Aquellos que se tiran al mar para sacar a los peces enredados en plásticos. A todos los que recogen la basura que otros han dejado, cuando la ven en montañas o playas. A los padres que enseñan a sus hijos desde pequeños la importancia del reciclaje. A emprendedores que vuelcan sus esfuerzos en realizar proyectos de Upcycling.

 

Les diría que están aplicando el sabio aforismo del gran naturalista Joaquín Araújo: “Para ayudar a la naturaleza no necesitas a nadie”

 

España es un país de grandes inventores y contamos con empresas en el mundo del ecodiseño, la moda, cosmética y alimentación sana que están poniendo en el mercado productos de mucha calidad. Pero en el panorama artístico, no somos muchos los “ARTivistas del suprareciclaje” aunque es una tendencia al alza y nuestras obras empiezan a tener una mención especial en muchas ferias y festivales de arte como en el pasado Hybrid.

 

Es una vía innovadora de expresión artística que se va imponiendo pero que exige el apoyo  de otros agentes como mi galería de cabecera donde expongo de manera permanente, Upcycling ART Show en Madrid que ha llegado a lugares tan prestigiosos como las Ferias de Arte Contemporáneo Aqua ART o Art Palm Beach de Miami y a otros espacios con gran éxito.

 

Los Giardinos me han ayudado a permanecer en el minimalismo. Vivir con menos para vivir mejor.

 

Todos formamos parte de este bonito planeta azul y nuestras decisiones junto con las pequeñas acciones son las que lograrán los grandes cambios.

 


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